Hace un año aproximadamente tuve que operarme por problemas en el útero. Mi doctora me dijo que debido a ello y otras cosas raras encontradas en mi cuerpo (periodos irregulares, problemas hormonales, etc) podría ser difícil concebir para mí.
A partir de ahí, mi deseo y el de mi esposo de tener bebés se hacía tan grande como el miedo a no poder procrear ¡sin siquiera haberlo intentado! pero así es la mente humana...
Un día, mientras hablábamos sobre nuestro futuro decidimos intentarlo. En realidad odiábamos la idea tan "perfecta" de planear un bebé... más bien queríamos un nene "sorpresa" , pero dadas las circunstancias tan poco probables de que pudiésemos hacer nenes rápidamente, decidimos pues... seguir nuestra vida sexual normal, dejándonos llevar por la pasión sin importar mucho cual fuese el resultado o si debíamos dentro de poco comenzar tratamientos hormonales y “planear” oficialmente un embarazo.
Nos fuimos de vacaciones, la pasamos tremendo sin pensar jamás que hubiese "sucedido" algo. Aproximadamente una semana y media después de eso, empecé a notar cosas extrañas. Sentía una ligera fiebre, que nadie podía sentir, sólo yo. Estaba siempre hinchada y sintiéndome pesada, tuve fuertes y extraños dolores de cabeza... de pronto sospeché un embarazo, así que me hice un test... salió negativo. En ese momento lo que pude pensar fue que mi período está por venir. Siempre he sido irregular así que sólo pensé en eso.
Esos síntomas permanecieron de manera intermitente aproximadamente por 1 mes. El período no venía... se me hacía extraño... tomé otro test y salió negativo también. ¡Wow, ya que no estoy embarazada, debo estar muy enferma... qué horror yo nunca haberme dado cuenta de esta enfermedad tan terrible!.
Pasaron otras semanas... se hizo domingo. Mis pechos dolían mucho, tenía calambres menstruales y el período nada que llegaba. Llegué cansada a casa, esa noche mi esposo quería "tener algo conmigo" y fue una de esas primeras veces que me negué con la simple excusa de "estoy súper cansada, mañana sí... lo prometo" y me dormí plácidamente al instante y sin remordimiento de conciencia.
Esa madrugada a las 4, me levanté con una extraña sensación... una certeza... ¡la certeza de estar embarazada! No sé cómo explicarlo... sólo tomé un test (había comprado un paquete de 20 jajajaja) me hice la prueba y esperé unos minutos... era POSITIVO. El test comprobó la extraña sensación de embarazo que tuve en ese momento.
No sabía que hacer... entre lágrimas de alegría e incredulidad caminé por toda la casa. ¡Tengo que decirle a mi esposo, no me importa que se despierte!. Prendí la luz del cuarto y me quedé ahí, esperando a que abriera sus ojos. Enseguida se levantó... malhumorado ¡Andrea, por favor... apaga la luz! Miguel... estoy embarazada... fue lo único que alcancé a decir... hora: 4:24 am.
¿De verdad? ¿En serio? Preguntaba con voz dormida mientras cambiaba drásticamente su mirada odiosa de recién levantado, por los ojos más dulces que yo haya podido ver.
Ya lo confirmamos con el médico... nuestro embarazo marcha súper bien... ¡Ya no cabemos de la felicidad... pero tampoco superamos el shock de haber concebido nuestro nene en el primer intento!. Esta ha sido, sin lugar a dudas la más linda “sorpresa” de nuestras vidas.
Mi consejo: no se rindan ni se estresen!