La mamá

¿Qué es la placenta normoinserta?

Si estás embarazada y en tu último control mediante ecografía te han confirmado que tienes la placenta normoinserta, no te preocupes. Te explicamos a continuación qué significado tiene este diagnóstico y si este tipo de placenta puede o no afectar al correcto desarrollo de tu bebé. Infórmate de qué es la placenta normoinserta.

placenta normoinserta grado 0

Africa Studio || Shutterstock

La placenta es el órgano de la madre que nutre y protege al bebé durante los nueve meses de gestación. Se trata, pues, de un órgano vital para que el embarazo se desarrolle correctamente, así como para que el bebé reciba todos los nutrientes que necesita para su desarrollo.



Cuando una mujer se queda embarazada su útero comienza a crecer, a la vez que también va creciendo su bebé. Durante este proceso de crecimiento del útero, la placenta también se desplaza y es común que en la primeras ecografías la embarazada tenga una placenta previa o baja.

Sin embargo, a medida que van avanzando las semanas del embarazo, la placenta va subiendo progresivamente hasta que deja totalmente libre la abertura del cuello del útero para que el bebé pueda salir en el momento del parto.

Las mujeres que tienen la placenta normoinserta no tienen que nada por lo que preocuparse, ya que se denomina normoinserta a la placenta que, precisamente, está bien colocada y la que se desplazará sin ningún tipo de problema a lo largo del embarazo.

Evolución de la placenta normoinserta en el embarazo

A lo largo de los nueve meses de gestación, la placenta va adquiriendo distintos grados de madurez que se podrán comprobar a través de los reconocimientos a través de ecografías.

El primero de ellos es el grado 0, que se trata del grado más joven de la placenta, y que se corresponde temporalmente con los dos primeros trimestres del embarazo.

A partir de la semana 30 de embarazo, se puede observar a través de la ecografía que la placenta normoinserta ha evolucionado hacia un grado 1. En este caso, la placenta ya no aparece tan homogénea y también se pueden observar pequeñas calcificaciones en la placa corial.

A partir de la semana 36, la placenta normoinserta pasa al grado 2, o lo que es lo mismo, ahora se trata de una placenta de aspecto irregular, y su capa coriónica es ondulada y discontinua. Si antes de alcanzar la semana 36 de embarazo, la mujer tiene una placenta normoinserta en grado 2, la placenta habrá madurado de forma prematura, y puede ser que lo más recomendable sea adelantar el parto.

 placenta normoinserta en cara posterior

Pixino || Shutterstock

Finalmente, hacia la semana 40 y cuando la gestación está a punto de llegar a término, la placenta se observa totalmente envejecida y calcificada por completo (grado 3), lo que significa que el bebé está listo para salir y continuar alimentándose fuera del vientre de su madre.

Tipos de placenta normoinserta

La placenta normoinserta es la placenta que se ha implantado y se ha sujetado de forma correcta a las paredes del útero. Este tipo de placenta se puede presentar o bien en la cara posterior o en la cara anterior del útero, e independientemente de donde se presente, ésta no tapona el cuello del útero, por lo que el bebé podrá nacer con normalidad.

Sin embargo, cuando la placenta se sitúa en la parte baja del útero, ésta se denomina placenta previa, y si es oclusiva puede taponar el cuello del útero e impedir la salida del bebé por el canal del parto.

En un 3% de los embarazos se puede producir, además, un desprendimiento de la placenta normoinserta, esto quiere decir que la placenta se ha separado de forma total o parcial de su inserción en el útero antes del nacimiento del bebé.

El desprendimiento suele provocar una hemorragia de color oscuro y dolor abdominal a la madre. Dependiendo de la gravedad del desprendimiento, los médicos pueden aconsejar a la madre desde un periodo de reposo total, hasta llevar a cabo una cesárea de emergencia.

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