El recién nacido

Por qué el recién nacido sólo quiere estar con mamá

Durante los primeros meses, es posible que los padres detecten que el bebé únicamente se calma con su madre. No, no está rechazando al papá. Está pasando por una etapa más, en la que la madre es la única persona que le hace sentir totalmente seguro. Entre otras cuestiones, si te preguntas por qué el recién nacido sólo quieres estar con la madre debes saber que es su figura de apego, y, además, la plataforma desde la que va a explorar el mundo y el resto de relaciones.

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El apego del bebé a la madre

El bebé se ha pasado unos cuantos meses dentro de la madre, es normal, por tanto, que lo que más le calme, una vez en el exterior, sea ella. Podemos decir que, para el bebé, la mamá es lo que más le recuerda a su vida intrauterina. Así, su tono de voz, sus palabras, el olor de su piel o el calor de su cuerpo, son las cosas que más confort le van a transmitir. Dado desde esos primeros momentos se ha empezado crear ese vínculo entre la madre y el bebé y con el padre quizás no tanto.

Durante los primeros meses de vida, la conexión con la madre es más fuerte. El bebé se va a sentir totalmente protegido. Además, no podemos olvidarnos de que, si es lactante, es precisamente su fuente de alimento, algo que como ser vivo va a respetar muchísimo. Esto no significa que la situación sea así para siempre. Es evidente que el vínculo materno es fuerte  con el recién nacido y desde el embarazo, pero a medida que crecen, se desenvolverá mejor con otras personas. Cada trimestre hará avances, sonreirá incluso a desconocidos. Ojo, también es cierto que cada niño es diferente, y que hay algunos más confiados que otros. No obstante, encontrarnos con un niño que siente reparos y miedo con desconocidos, incluso con miembros de nuestra propia familia, es bastante común.

La evolución del apego

Si tu bebé sólo quieres estar con su madre, debes saber que entre los 10 y 18 meses, empezará a ser más autónomos Muchos comenzarán a andar, explorando así la casa o aprendiendo a pedir mejor lo que quieren. Aún con ese afán por conocer, siguen teniendo ese apego materno con en ocasiones podemos denominar mamitis. Así, si se encuentran con problemas, buscarán antes a mamá que a papá.



Vinculo entre el bebé y la mamá

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A partir de los dos o tres años, los niños empiezan a relacionarse mejor con otras personas. Harán amistades y podrán desenvolverse con otros niños como él. Esto es buenísimo, pues de esta forma comienza una etapa más sociable. Al principio pueden sentir reticencias, necesitando que esté su madre cerca para poder estar cómodo, pero esto irá pasando también.

Cómo avanzar en esta situación

Si el bebé o el recién nacido sólo quiere estar con su madre al principio es normal que el apego esté ahí, no significa que no podamos ayudar a nuestros hijos a avanzar un poco más firmes y seguros. Simplemente hay que trabajar en que el pequeño tenga más confianza y autonomía, y así pueda dejar de sentirse inseguro cuando no está su madre delante.

Esto se puede conseguir, siempre con tranquilidad y sin prisa, por ejemplo, enseñándole a jugar solo. Puedes empezar a jugar con él, pero pasado un rato, dejarle que continúe solo. No desaparezcamos, simplemente movámonos por la casa mientras hablamos con él. Es importante que note que no nos vamos a ir, aunque esté solo en la habitación.

También es interesante tentarle a hacer cosas con los demás. Crear pequeños momentos especiales con papá, por ejemplo. El momento del cuento, unos minutos para que su padre lo haga volar por los aires. Quizá dejándole unos minutos al día de juegos con su padre, este apego por la madre sea menos rígido.

Ante todo, recuerda que no es bueno forzar a tu hijo. No, eso de intentar que salude y de besos a todo el mundo, lo único que hará es que se apegue muchísimo más a ti y sienta desconfianza del resto. Los niños, igual que los adultos, necesitan tiempo para confiar en los demás. Respetemos ese espacio.

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