El embarazo

Consejos prácticos para combatir la neuritis intercostal en el embarazo

Durante el embarazo la mujer tiene que lidiar con muchos y muy diversos cambios en su cuerpo. A veces, estos cambios conllevan también ciertas afecciones. Así, una de las afecciones más comunes durante el tercer trimestre de embarazo es la neuralgia intercostal o neuritis intercostal.

Pero ¿qué es la neuritis intercostal en el embarazo? Pues bien, se trata de un dolor en las costillas debido a que durante el tercer trimestre las costillas ascienden a medida que avanza el embarazo. Este ascenso de las costillas produce que se dé un pinzamiento del nervio intercostal. Por esto, es normal padecer una neuralgia intercostal en el embarazo.

Cómo evitar el dolor del nervio intercostal en el embarazo

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Como esta molestia es muy común, en este post, queremos daros las claves para tratar y remediar el pinzamiento del nervio intercostal durante el embarazo.

Cómo tratar la neuritis intercostal en el embarazo

A continuación, os dejamos algunos consejos que pueden ser muy útiles para lidiar y combatir la neuritis intercostal en el embarazo:

Realizar ejercicios en el embarazo, este es el punto más importante a tener en cuenta, ya que se puede aliviar mucho el dolor haciendo ciertos ejercicios. Unos de los más recomendados son el yoga y pilates, ya que mediante ellos estiramos nuestro cuerpo puedes conocer algunos de estos ejercicios aquí. Por otro lado, se recomienda sentarse recta en una silla y estirar el brazo del lado que duele para mitigar el dolor. Pero la mejor opción es realizar ejercicios del tipo yoga o pilates a diario.

  1. Para evitar el pinzamiento del nervio intercostal en el embarazo es importante aprovechar las duchas para darnos un suave masaje de agua tibia o caliente en la zona del dolor.
  2. Usar una almohada por las noches: así, a la hora de dormir en el embarazo, se puede aliviar la presión del costado.
  3. Aplicar calor en la zona dolorida: por ejemplo, con una bolsa de agua caliente o con una manta eléctrica.
  4. Una de las formas de combatir el dolor intercostal estando embarazada es tener siempre una buena postura de espalda: espalda siempre recta para evitar dolores.
  5. Usar sujetadores especiales para embarazadas: así, no se presionará de más la zona que cobre el sujetador y permitirá un mejor ajuste para cada situación o necesidad.
  6. No utilizar calzado con tacón.
  7. Dormir sobre una superficie más bien dura.
  8. Realizar estiramientos todos los días: son fáciles, se hacen en muy poco tiempo y pueden ayudarnos a no padecer tantos dolores en las costillas en el embarazo y a sentirnos mejor.
  9. Permanecer en reposo en la medida de lo necesario.
  10. Usar faja para aliviar la presión.
  11. Utilizar ropa de premamá cómoda, más bien holgada para no apretar la zona de las costillas.
  12. Por otro lado, es muy importante no realizar sobre esfuerzos en el embarazo. Es decir, hay que realizar ejercicios pero acordes al nivel de actividad física recomendado para las mujeres embarazadas. Así, lo mejor es realizar ejercicios suaves y tranquilos.
Esfuerzos al final del embarazo

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Además, debemos aclarar que, aunque estos consejos ayudan a combatir el dolor intercostal en el embarazo, lo mejor en todo momento es siempre acudir a la figura médica que está llevando el seguimiento. Ya que, al llevar el control de todo, sabrá qué medidas son las más indicadas para la cada mujer en concreto. Asimismo, es muy importante no tomar ningún tipo de medicamentos para el dolor sin receta médica. Si el dolor fuese extremo e insoportable o los remedios o consejos para evitar la neuritis intercostal en el embarazo no son efectivos se puede dar que se aplique anestesia local, siempre y cuando el médico lo autorice.

Así que, como podéis ver lo más importante es realizar actividades físicas suaves y estiramientos para ayudar a “descomprimir” la zona afecta por ese ascenso de las costillas debido al avance del embarazo. Asimismo, no debéis olvidar que estas actividades y todas estas pequeñas cosas que podemos hacer para paliar el dolor, deben complementarse con la visita al médico habitual para que sea él mismo el que nos dé la mejor opción y nos ayude y aconseje mediante un tratamiento individual.

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