Placenta acreta: qué es, riesgos y tratamiento

Existen diversos tipos de placenta y algunos de ellos pueden poner en riesgo el embarazo. En este artículo repasamos cuáles son los signos y los síntomas de la placenta acreta, en qué consiste exactamente, cómo se trata y cuándo se detecta, presta especial atención.

Concepto de placenta adherida

Chompoo Suriyo || Shutterstock

¿En qué consiste el acretismo placentario?

Si te cuestionas qué es la placenta acreta o la placenta adherida debes saber que se trata de una anomalía que afecta al útero y a la placenta. Se trata de un trastorno mediante el cual las vellosidades de la placenta se adhieren al miometrio con tal fuerza que esta no es capaz de desprenderse por sí misma. En estos casos no se suele penetrar en el músculo uterino. Este tipo de placenta requiere la intervención de un especialista y puede suponer un riesgo durante el embarazo y el parto, dado que puede producir una hemorragia en la gestante.

El concepto de placenta acreta es poco conocido, en caso de que la placenta se adhiera al útero con mucha fuerza se habla de placenta increta y en caso de invadir los órganos más cercanos, se denomina placenta percreta. Por lo tanto, existen diferentes tipos de placenta acreta, la diferencia entre la placenta acreta, increta o percreta se define según la gravedad de unión de la placenta a la pared uterina de la mujer.

A pesar de los avances médicos, la causa principal de la placenta acreta es desconocida, aunque algunos expertos señalan que puede estar vinculada a cesáreas anteriores o a la placenta previa, dado que esta anomalía surge en el 8% de los casos de las mujeres que tienen placenta previa. Se dice que un parto por cesárea incrementa las probabilidades de una futura placenta adherida.

Por otro lado, existen otros factores de riesgo que pueden desencadenar el acretismo placentario: como ser mayor de 35 años, ser multípara, padecer miomas mucosos, algunas lesiones endometriales o una cirugía uterina previa.


Entre los signos y síntomas de la placenta acreta se da el sangrado vaginal. Lo complicado de esta anomalía es que la mayoría de las veces no suele mostrar otros síntomas hasta el momento del parto, simplemente se suele detectar durante la gestación a través de la hemorragias prenatales que se aprecian en la orina cuando la vejiga se ve afectada.

Consecuencias del acretismo placentario en la mujer embarazada y el bebé

Llegados a este punto, es frecuente preguntarse cuáles son los riesgos de la placenta acreta para el bebé y para la madre. Este tipo de complicaciones en el embarazo puede causar parto prematuro y sangrado durante el tercer trimestre o el parto. Si el trastorno empieza en una de las primeras etapas del embarazo, puede terminar en aborto.

Cómo tratar la placenta acreta

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En cuanto a los riesgos que corre la gestante en estos casos se trata principalmente de la hemorragia y otros daños que pueden producirse en el útero junto con los órganos más cercanos. Se practica una histerectomía, que a pesar de ser una intervención muy frecuente, puede suponer la pérdida del útero y con ello la incapacidad de concebir o incluso una infección.

Cómo se trata el acretismo placentario

El diagnóstico de la placenta acreta se realiza mediante una ecografía. También se puede detectar si durante el trabajo de parto la placenta no se expulsa a los 30 minutos de la salida del recién nacido, los intentos de extracción no separan la placenta de la pared uterina.

En cualquier caso, este tipo de anomalía debe ser valorada por el especialista. Después de diagnosticar la placenta acreta se suele suministrar una medicación, recomendar reposo absoluto en el embarazo y otras recomendaciones para que tanto el bebé como la madre no corran riesgos.

Si el médico considera que el embarazo es de riesgo puede recurrir rápidamente a la cesárea. No es posible prevenir la placenta acreta, una vez diagnosticada sólo queda seguir todas las indicaciones del médico, esperar la programación del parto y la cesárea. Por lo tanto el tratamiento final de la placenta acreta es la cesárea programada junto con una intervención llamada histerectomía. Suele realizarse una vez se confirme la madurez pulmonar fetal sobre la semana 35 del embarazo.

En caso presentar algún síntoma de placenta acreta, ponte en contacto con tu médico, una actuación rápida es vital en estos casos para que el embarazo llegue a término.

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Vivo el mundo de la maternidad como si fuera mi profesión. Publicista de formación y escritora de vocación, la llegada al mundo de mi primera sobrina cambió mi día a día por completo. Ahora escribo para ofrecer los mejores consejos y recomendaciones para mamás primerizas.

Tras los estudios de la carrera de Publicidad y RRPP por la Universidad Cardenal Herrera CEU de Valencia en 2010 y del Máster en Comunicación y Branding Digital del CEU en 2011 comencé mi andadura en el mundo digital. Actualmente tengo una dilatada experiencia como redactora en temas de maternidad, el cuidado del bebé y sobre el embarazo.

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